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Mostrando las entradas de marzo, 2018

Desaparecer

Perdí la cuenta del número de veces que en los últimos tres años deseé desaparecer, que nadie me viera o hablar, jamás salir de mi casa o mi habitación, quedarme dormida durante tanto tiempo que al despertar la vida fuera otra y las preocupaciones ya no existieran.  Creo que la primera vez fue cuando una especialista le dijo a mi mamá, frente a mí, que debían descartar una leucemia y para eso debían realizarle ese mismo día un especializado examen.  La especialista me pidió volver rápidamente a casa para tomar los resultados de los últimos exámenes de mi mamá, cuyos resultados eran todos perfectos, y llevárselos de regreso.  Salí de la habitación con las piernas temblorosas, sin saber bien qué hacer. Pensé rápido el método más eficiente para ir a casa y volver en el menor tiempo posible e inicié mi marcha.  En el camino llamé a uno de mis mejores amigos y le conté lo que pasaba, necesitaba hablar. Él le avisó a su hermano, otro de mis mejores amigos,...

Miedo al silencio

Siempre disfruté mucho mis momentos de soledad. A veces le pedía a mi mamá que no me llevara con ella y mi hermano para que yo pudiera quedarme en silencio, haciendo cualquier cosa y ninguna, mientras ella volvía. No me molestaba andar por ahí sin audífonos o cualquier otra "herramienta" para escuchar música en la universidad o en los trayectos de mi casa a cualquier lugar. Disfrutaba ese silencio que me permitía ampliar mis pensamientos. Recuerdo en un viaje del colegio que la profesora observó, precisamente, que todas en el bus llevaban sus audífonos y dijo “le tienen miedo al silencio ¿Por qué no pueden desconectarse un segundo?” Y yo pensé “yo no le temo, no creo que algún día pueda hacerlo”. Y me equivoqué. En algún punto de la enfermedad de mi mamá se me hizo insoportable quedarme sola, sentirme sola en cualquier lugar y en especial en mi casa. No tener la música o el radio todo el tiempo hablándome puede llenarme de ansiedad porque ante el silencio llegan los peo...