Los días más duros
¿Qué voy a hacer ahora? ¿Qué vamos a hacer? Fueron las preguntas más constantes que me hice en la mente durante poco más de dos años. Y la respuesta siempre fue la misma: seguir adelante, buscar valentía a veces de donde no la había, energía de donde se creía perdida, apoyo en todos los que nos rodearon. No todos los días había buenas noticias, había ocasiones en las que ni siquiera había noticias y la incertidumbre llegaba a ocupar todo espacio disponible, todo espacio que le dejara el miedo: aquella otra sensación que jamás dejó de acechar. Y en la mayoría de esos días, el primer pensamiento que me abordaba en la mañana todavía sin levantarme de mi cama era "Podría quedarme aquí, simplemente esperar a que todo se resuelva para volver a salir de mi cuarto". Luego llegaba a mi mente el recordatorio de mis responsabilidades y aquel único propósito de hacer feliz a mi mamá con mis logros académicos y profesionales, porque eso sí que le iluminaba el rostro. Así que, cont...