Nostalgia
No cambiaría un segundo de mi vida diferente a la enfermedad de mi mamá. Lo daría todo una y mil veces por evitarle esos dos años, por tenerla siempre saludable y con tan buenas expectativas de vida como suele tener mi familia. Durante esos años, y aún lo hago a veces, solía recordar cómo era nuestra vida antes de que mi mamá fuera diagnosticada con leucemia. La recordaba llegar del trabajo, sentarse en la cama de mi abuela y pedirnos que por favor la dejáramos descansar unos minutos porque bastaba con que ella estuviera en casa para que mi hermano y yo estuviéramos a su lado hablando y haciendo cualquier tipo de monería. Imaginaba cómo sería el momento en el que ella pudiera retomar su trabajo y con ella la rutina de la familia, que hiciera nuevamente todas aquellas cosas que ya ni notábamos que hacía pero que eran tan importantes para que nuestras vidas siguieran sin cambios. Y aún así ahora recuerdo esos dos años como la época en la que más amor nos demostramos, en la que más ...