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Mostrando las entradas de junio, 2017

Por qué creo en el sistema de salud de mi país

Cuando mi mamá fue diagnosticada, falleció una de las pacientes de cáncer más conocidas del país en ese momento. Y con ese evento llegó una avalancha de noticias sobre "paseos de la muerte" y malas atenciones a pacientes. Sin embargo, pocos meses antes el presidente Juan Manuel Santos había sancionado una ley que modificaba el trato que las EPS deben darle a los pacientes de las ahora "enfermedades catastróficas". Una de las luchas del ministro de Salud, Alejandro Gaviria.  Luego del prediagnóstico y mientras esperábamos el resultado de esa primera biopsia, tuve que pedir una cita con un especialista para que leyera el resultado de mi mamá y, tal como fue necesario, ordenara su tratamiento. Pero la respuesta de la EPS fue que debía pedir primero una cita con un médico general y la más próxima tardaría dos semanas.  No la tomamos y le pagamos una cita particular a la hemato oncóloga que había atendido a mi mamá en urgencias y le había dado ese prediagnós...

No se trata del por qué

Desde niña me enseñaron a ayudar. Mi abuela daba mercados cada mes para los más pobres del que fue su primer barrio al llegar a Bogotá, desde su amada Manizales y yo veía a mi tía y mi mamá organizar los paquetes cada mes.  Mi mamá se inventó una jornada de donación de juguetes en el colegio en el que trabajaba, para que los niños que se disponían para la Primera Comunión compartieran algo con un niño que no tenía sus mismas capacidades económicas pero también se sometía a dicho Sacramento en ese año. Con el tiempo el colegio se apropió del sistema y lo convirtió en una jornada de donación de todo el colegio para la temporada decembrina, que por supuesto mi mamá ayudaba a coordinar.  Yo misma en la universidad me uní a un grupo de pastoral que después convertimos en fundación para trabajar con jóvenes. Allí, sin duda alguna, pasé mis mejores días de universitaria entre un grupo de jóvenes tan diferentes y compartiendo cada tanto con niños que con toda seguridad tienen...

Todo es un proceso

Así como los síntomas de reacción al tratamiento se demoran en aparecer, se demora cada quien en admitir la nueva situación y y se demoran los efectos positivos del tratamiento. Enfrentar el cáncer es la prueba más dura de paciencia, perseverancia y esperanza que puede atravesar una familia y en buena medida depende también del buen ánimo del paciente. No entendía muy bien al principio por qué mi mamá mantenía tan buen humor, que visitarla resultaba siendo un ejercicio de relajación, una forma de volver a la felicidad. O por qué con tan buen ánimo decidió raparse cuando le explicaron que la quimioterapia suele causar alopecia. Tan pronto lo supo, anunció su decisión porque le parecía terrible la idea de levantarse cada mañana y ver la almohada llena de pelos o encontrarse claros dispares en la cabeza. Los médicos le pidieron que esperara para no "calvearse" en vano y con las primeras caídas de cabello le pidió a nuestro peluquero que fuera a visitarla. Él no podía ir ...

Esa sensación de soledad

Siempre he tenido a alguien a mi lado. Siempre me han apoyado mi familia y amigos y siempre han estado disponibles cuando les busco y les digo que les necesito.  Sin embargo, durante todo este proceso no pude evitar sentirme sola en muchas ocasiones. Sola porque la frase "te entiendo" nunca es completamente cierta y mucho menos lo es aquella de "sé cómo te sientes". No lo saben.  No lo saben porque nadie tiene tus responsabilidades, tus pensamientos, tu vida. No lo saben porque todos enfrentamos la vida diferente.  Que grato es que alguien se ofrezca, sin mayores pretensiones, a acompañarte o te lleve a caminar, a distraerte o te enseñe algo nuevo. Pero al final, vuelve ese sentimiento: la soledad.  Soledad al llegar a casa aunque convivas con alguien, soledad al llegar al estudio o al trabajo aunque el lugar esté lleno, soledad al despertar cada mañana, soledad aunque a tu lado encuentres a alguien.  Siempre me pregunté si mi mamá también s...