Agradecimiento
El primero de diciembre de 2016 mi mamá falleció como consecuencia de las altas dosis de medicamento en su cuerpo y la leucemia. Nadie nos dijo, aunque es un derecho del paciente, que si repetía el tratamiento exactamente igual que la primera vez, existía ese riesgo. Es lo único que le reprocho a quienes la atendieron. Si la doctora, al pedirle a mi mamá que decidiera entre los tres posibles tratamientos tras el fallo del primer trasplante, nos hubiese dicho que había ese riesgo entonces no la habríamos dejado tomar la decisión que ella con valentía y con el propósito de pasar muchos más años junto a sus “hijitos” tomó. Pero decía mi abuela, y es verdad, que hay en el mundo un único problema que no se puede resolver y ese es la muerte. Así que solo nos queda agradecer. A quienes nos apoyaron desde el primer día, a quienes a mitad del camino prefirieron alejarse porque de ellos también aprendimos. Gracias a nuestras tías que nos adoptaro...