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Mostrando las entradas de agosto, 2017

Familia

Todos necesitamos a nuestras familias, un abrazo de alguien cercano, la presencia de alguien que nos conoce de toda la vida.  En muchos momentos sé que mi mamá y yo necesitamos a nuestras hermanas, porque más allá de un tema de exclusión de género lo cierto es que nadie te entiende como la mujer que creció contigo o en el caso de los chicos, el hombre que creció contigo.  Nosotras siempre tuvimos la fortuna de tener cerca a nuestra familia. Mi mamá tuvo durante su tratamiento a sus cuatro hermanas cerca, en la misma ciudad. Yo no tanto pero tenía a mi hermana mayor a un texto o una llamada de distancia, siempre disponible.  Y no fueron solo las hermanas sino también los hermanos, tíos, primos, cuñados, sobrinos, hijos, nietos y amigos que con los años se convierten en familia que supieron desde el primer segundo que la decisión era apoyarnos, como siempre lo hemos hecho y como nos enseñaron desde muy pequeños.  El día en que nos dijeron que el primer...

Señales no tan evidentes

Hay enfermedades muy fáciles de detectar, síntomas que aunque comunes son demasiado evidentes: la fiebre, un dolor, sarpullidos, etc.  Hay otros que no son tan evidentes y para alguien que siempre ha gozado de buena salud, incluso pueden ser fácilmente explicables.  Mi mamá empezó a sentir demasiado cansancio, algo que atribuimos a su trabajo. Le gustaba los fines de semana dormir 15 minutos en la tarde, que con el tiempo se fueron convirtiendo en horas, pero trabajaba tanto y había hecho tanto por nosotros que ¿Para qué despertarla? Si además nosotros podíamos hacer lo que faltara y ella se merecía descansar.  También empezó a sufrir de calor y sudoracion en las noches, usual en una mujer de su edad pues podrían asociarse a un anuncio de menopausia pese a que en la familia esa etapa suele llegar ya entrados los años.  No se quejaba de dolor y los hematomas salieron siempre por lo que habrían podido ser pequeños accidentes si importancia.  ¿...

Ayuda profesional

Por más "fuertes" que seamos, la verdad es que todos en algún punto tenemos que admitir que no somos capaces de enfrentar todos nuestros sentimientos y pensamientos al tiempo, ni de encontrarles una solución o una respuesta. Fuimos fuertes al decidir llevar siempre la esperanza como bandera, la felicidad como arma. Pero muchas veces tuvimos dudas y nos dolieron las noticias y la verdad es que tuvimos momentos en los que ya no sabíamos ni qué pensar. Nunca lo había considerado como una necesidad, ni siquiera como una posibilidad, acudir a "expertos", a un psicólogo que me ayudara a entender todo lo que pasaba por mi mente, hasta que vimos a mi mamá en un hospital. Durante su primer tratamiento, ella recibía la visita diaria de un psicólogo y aunque al principio renegaba de esa idea, terminó por aceptarlo con agrado y ya incluso lo esperaba cada día y cuando la anhelada visita llegaba tarde o no llegaba, ella hacía el reclamo. Le hacía mucho bien hablar con al...

Buen ánimo y detalles simples

Está demostrado que un alto porcentaje de la efectividad del tratamiento médico sobre el paciente, así como la probabilidad de una adecuada recuperación, dependen de su estado de ánimo. Fue lo primero que nos dijeron y lo primero que mi mamá siempre tuvo claro. Por eso insistía tanto en ser feliz pese a todo e incluso en animarnos a nosotros para que retroalimentaramos esa felicidad. Pronto entendimos además que la compañía y los detalles simples la hacían feliz. El primer año de tratamiento, pasamos el día de la madre y su cumpleaños en el hospital. Para la primera fecha le compré algunas cosas que podría lucir en su cuarto porque hasta en sus días de mayor debilidad ella procuraba verse impecable y elegante como una reina. No era mucho lo que le podía comprar porque contaba apenas con mis ingresos mensuales de estudiante pero ella fue tan feliz al destapar sus regalos, que no fue necesario el abrazo que no nos podíamos dar para que ambas sintiéramos cuánto nos queríamos y cuánt...