Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2017

Grandes Decisiones

Con el paso de los años, las decisiones que debemos tomar cambian y se hacen cada vez más difíciles. Pasamos del color de la camiseta a lo que queremos comer, la profesión que queremos estudiar y el empleo al que queremos aplicar.  Y sin duda, en todas esas decisiones está siempre disponible la guía de nuestros papás que no solo quieren lo mejor para nosotros, sino que tienen la experiencia necesaria para evaluar a nuestro todas las posibles consecuencias de nuestras decisiones.  Mi mamá siempre fue clave en casi todas mis decisiones. De pequeña me preguntó qué tipo de colegio quería y yo decidí uno femenino, me inscribió en tres y me dejó descartar uno para ella elegir entre los otros dos y se quedó con el mejor.  Cuando debía elegir mi pregrado, solo me pidió que no siguiera su profesión y cuando le dije “tranquila, hace mucho decidí que soy periodista”, tuvo dudas pues temía por mi seguridad y finalmente me apoyó y me ayudó a estudiar para lograr mi beca....

Navidad

De pequeña me gustaba la navidad tanto como a mi mamá y mi abuela. A lo mejor porque estaba de vacaciones, podía jugar hasta tarde con mis primos y hermano, pasábamos cada noche en una casa diferente y al final además recibía regalos.  Mi abuela murió varios años antes de mi mamá, casi un mes antes de la navidad y entonces odié esta temporada. Ese año prácticamente no permití que mi mamá decorara nuestra casa y me dio igual a cuántas casas fui, con cuántos de mis primos pude estar.  Tardé varios años en volver a desear que fuera navidad, ya no por los regalos ni por jugar con mis primos, sino por lo felices que se veían los demás y el buen ambiente que compartíamos.  Hace dos años fue la única navidad que mi mamá estuvo enferma: su última navidad. En ese momento no entendí por qué al llegar diciembre nos advirtió que no la celebráramos pensando en que podría ser su última vez.  Así que como si nada pasara decoramos nuestra casa con todos los adornos ...

Más buenas noticias

Hace unos días leía la columna de Daniel Coronell que contenía una maravillosa noticia para él y su familia: su hija superó el cáncer y llegaba el momento de la última quimioterapia.  Son noticias de las más buenas, de las que quisiéramos leer todos los días y de aquellas que cada paciente con cáncer y su familia quisiera recibir. Ese es el día más anhelado desde el diagnóstico.  La historia del señor Coronell me hizo recordar a todos esos pacientes que vi en el hospital para simples controles, para corroborar que ya habían superado hacía varios meses o años su enfermedad.  Recuerdo uno en particular. Mi mamá apenas llevaba cerca de dos semanas en el hospital y me pidieron que fuera de su habitación al laboratorio para solicitar los resultados de unos exámenes que minutos más tarde analizaría el especialista. Fui y mientras esperaba, llegó un joven aproximadamente de mi misma edad que saludó con familiaridad a todo el personal médico que se encontraba allí y ...