Tienes que seguir
A pesar del miedo, de la confusión, de la rabia, de toda la incertidumbre y la mezcla de sentimientos que me generaba el proceso médico de mi mamá, supe muy pronto que solo había una salida: seguir adelante. Su preocupación más grande siempre fue garantizarnos la felicidad, la salud y la educación y ahora que estaba hospitalizada era evidente su angustia al pensar que sus dos bebés (porque siempre fuimos sus bebés pese a alcanzar la mayoría de edad) mantuvieran un buen rendimiento académico, vivieran casi sin preocupaciones y se cuidaran de cuánto virus, golpe, accidente o riesgo hay en el mundo y por esa misma preocupación supe que podía motivarla a recibir con buena actitud su tratamiento si le llevaba buenas calificaciones. Así lo hice. Cuando mi mamá fue diagnosticada yo estaba iniciando mi último semestre en la universidad y además de decidir no contarle nada a mis compañeros, me esforcé como nunca para obtener mis mejores calificaciones y llevárselas a mi mamá ...