Familia

Todos necesitamos a nuestras familias, un abrazo de alguien cercano, la presencia de alguien que nos conoce de toda la vida. 

En muchos momentos sé que mi mamá y yo necesitamos a nuestras hermanas, porque más allá de un tema de exclusión de género lo cierto es que nadie te entiende como la mujer que creció contigo o en el caso de los chicos, el hombre que creció contigo. 

Nosotras siempre tuvimos la fortuna de tener cerca a nuestra familia. Mi mamá tuvo durante su tratamiento a sus cuatro hermanas cerca, en la misma ciudad. Yo no tanto pero tenía a mi hermana mayor a un texto o una llamada de distancia, siempre disponible. 

Y no fueron solo las hermanas sino también los hermanos, tíos, primos, cuñados, sobrinos, hijos, nietos y amigos que con los años se convierten en familia que supieron desde el primer segundo que la decisión era apoyarnos, como siempre lo hemos hecho y como nos enseñaron desde muy pequeños. 

El día en que nos dijeron que el primer tratamiento no había funcionado yo estaba trabajando en un evento así que al terminarlo, corrí a mi oficina a pedirle a mi jefe directo (que terminó siendo uno de mis grandes amigos) que no podría ir al trabajo al día siguiente porque necesitaba acompañar a mi mamá de vuelta al hospital. 

Él entendió a la perfección, me tranquilizó y me dio el resto del día libre también. No podía llegar donde mi mamá así tan débil, tan vulnerable, tan pesimista. Y tampoco podía darle semejante noticia a mi hermana en la mitad de su jornada laboral y por teléfono. 

Así que llamé a uno de mis amigos de toda la vida y le pedí refugio. Él me recibió con los brazos abiertos, me llevó a almorzar porque llevaba casi todo el día con el estómago vacío y la hora del almuerzo había pasado hacía un buen rato y mientras tomé la fuerza necesaria para volver a casa me dio lo que más necesitaba: una familia. 

Una familia que me quiere y apoya tanto como la biológica, una a la que también le agradezco infinitamente por siempre estar ahí, una a la que amo igual, una a la que sé que también puedo acudir. 

Al final del día lo que tenemos es familia y los amigos que se hacen familia. Ese grupo de personas que te esperan al final de la jornada y te dan la paz que necesitas para descansar antes de un nuevo día. 


Una de las partes más importantes de un tratamiento contra el cáncer es la familia. Ellos son siempre lo esencial y que bueno sería que todas las familias fueran siempre tan cercanas y amorosas como la nuestra 

Comentarios

  1. Un mensaje muy hermoso. Como todos los de este espacio. Muchas gracias por tus reflexiones y sentimientos. Un fuerte abrazo

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