Navidad

De pequeña me gustaba la navidad tanto como a mi mamá y mi abuela. A lo mejor porque estaba de vacaciones, podía jugar hasta tarde con mis primos y hermano, pasábamos cada noche en una casa diferente y al final además recibía regalos. 

Mi abuela murió varios años antes de mi mamá, casi un mes antes de la navidad y entonces odié esta temporada. Ese año prácticamente no permití que mi mamá decorara nuestra casa y me dio igual a cuántas casas fui, con cuántos de mis primos pude estar. 

Tardé varios años en volver a desear que fuera navidad, ya no por los regalos ni por jugar con mis primos, sino por lo felices que se veían los demás y el buen ambiente que compartíamos. 

Hace dos años fue la única navidad que mi mamá estuvo enferma: su última navidad. En ese momento no entendí por qué al llegar diciembre nos advirtió que no la celebráramos pensando en que podría ser su última vez. 

Así que como si nada pasara decoramos nuestra casa con todos los adornos que quería mi mamá, fuimos a tantas novenas como pudimos, cantamos todo lo que quisimos, participamos en las actividades que los doctores nos permitían y disfrutamos cada momento que tuvimos. 

Ella murió el primer día de su mes favorito. Ese año decoramos la casa como un homenaje a su espíritu navideño y a todo lo que ella significa en nuestras vidas, no noté el paso de las novenas y de hecho no logro recordarlas por más que me esfuerce. 

Sin embargo, sí recuerdo los esfuerzos de mi familia por pasar una feliz navidad y un Año Nuevo juntos, alegres como siempre, celebrando que estamos siempre tan cerca unos de otros. 


Este año lo entendí todo. Para mi mamá y mi abuela era la temporada favorita porque pasamos como mínimo nueve días juntos, riendo de cualquier cosa, son nueve días en los que el cansancio por trasnochar para luego madrugar al trabajo no importan, más de nueve días en los que lo único realmente importante es compartir el tiempo con quienes más queremos. 

Comentarios

  1. Se me aguaron los ojos! Sigo pensando que soy tu fan y que lo que escribes, toca las más sensibles fibras. En mi casa también es muy importante la navidad y compartimos el mismo sentimiento al rededor de ésta época.

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