Por qué creo en el sistema de salud de mi país

Cuando mi mamá fue diagnosticada, falleció una de las pacientes de cáncer más conocidas del país en ese momento. Y con ese evento llegó una avalancha de noticias sobre "paseos de la muerte" y malas atenciones a pacientes.

Sin embargo, pocos meses antes el presidente Juan Manuel Santos había sancionado una ley que modificaba el trato que las EPS deben darle a los pacientes de las ahora "enfermedades catastróficas". Una de las luchas del ministro de Salud, Alejandro Gaviria. 

Luego del prediagnóstico y mientras esperábamos el resultado de esa primera biopsia, tuve que pedir una cita con un especialista para que leyera el resultado de mi mamá y, tal como fue necesario, ordenara su tratamiento. Pero la respuesta de la EPS fue que debía pedir primero una cita con un médico general y la más próxima tardaría dos semanas. 

No la tomamos y le pagamos una cita particular a la hemato oncóloga que había atendido a mi mamá en urgencias y le había dado ese prediagnóstico. Ella nos atendió apenas una semana después del examen, el mismo día que salía el resultado. 

Pero fue el único inconveniente que tuvimos con la EPS. Todo lo demás fue autorizado con diligencia, incluso el segundo tratamiento, y si los medicamentos tardaban un par de días más en el hospital se encargaban de garantizar que mi mamá no se quedara sin los mismos.

Durante el tratamiento de mi mamá, el ministro de Salud hizo más modificaciones, siempre oportunas para nosotros y para otros pacientes que conocimos en este difícil camino. 

Y conocimos también maravillosos médicos que tuvieron siempre la sensibilidad necesaria para comunicarnos las buenas y malas noticias, para explicarnos el tratamiento y sus consecuencias una y otra vez. 

Tengo amigos médicos también, increíbles profesionales que conocen el valor de la gentileza con sus pacientes y con cada persona que se encuentran a diario y que me ayudaron a entender que la buena energía debe provenir también del paciente. Todos tenemos malos días y no es culpa de las demás personas con las que nos encontramos.

El sistema no es perfecto, no todos reciben la atención que merecen o en el momento que merecen. Pero sin duda ha mejorado en los últimos años. De lo contrario, no se "salvarían" tantos pacientes, tantas vidas cada día. 

Con tantos meses de agitación por "paseos de la muerte" e historias por el estilo, mi mamá me dijo un día (y era verdad) que el ministro de Salud solo recibía críticas y malos tratos de muchos colombianos a la vez que hacía lo que podía con un sistema de salud que había recibido ya con déficit y se le ocurrió que ella, que era el claro ejemplo del funcionamiento de las mejoras del mismo, podría agradecerle al ministro Gaviria. 

Y mi trabajo un día me dio la oportunidad. Lo tuve frente a mí y con las piernas temblándome porque nunca había hablado de algo personal con una de mis fuentes, le conté el diagnóstico de mi mamá y le dije que en nombre de las dos le agradecía infinitamente por todo lo que hace y que tan pocos ven, tan pocos reconocen. Él preguntó si sus recientes modificaciones al sistema de salud nos habían servido, le respondí que sí. Me pidió que le diera un saludo a mi mamá y le dijera que le alegraba escuchar sobre su historia y se fue con la expresión un poco más relajada.

Y varios meses después de ese momento, confío no sólo en el sistema de salud sino en la pronta recuperación de una mente tan brillante que se entregó sin dudarlo a los médicos de su país. Adelante señor ministro. El camino no es fácil pero usted, que ha logrado tanto, vencerá esta vez también.

Comentarios

  1. Casi 7 años que Santos recibió un sistema de salud quebrado? y aún no ha tenido tiempo de mejorarlo sino que día a día empeora? Ese es el mensaje?

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  2. Hola. Me ha gustado un montòn leer tus entradas en este Blog. Cada frase me hizo mas humano y sensible a la difícil realidad que por azares de la vida deben enfrentar tantas personas. Te admiro, a ti y a tu mamá. Gracias por compartir tus experiencias, no tengas duda que quien decide leerlas, al terminar de hacerlo, es una mejor persona.
    Un gran abrazo.

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    1. Hola Julián, muchas gracias por tus palabras y por seguir este blog.
      Un abrazo

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