Agradecimiento

El primero de diciembre de 2016 mi mamá falleció como consecuencia de las altas dosis de medicamento en su cuerpo y la leucemia. 

Nadie nos dijo, aunque es un derecho del paciente, que si repetía el tratamiento exactamente igual que la primera vez, existía ese riesgo. Es lo único que le reprocho a quienes la atendieron. 

Si la doctora, al pedirle a mi mamá que decidiera entre los tres posibles tratamientos tras el fallo del primer trasplante, nos hubiese dicho que había ese riesgo entonces no la habríamos dejado tomar la decisión que ella con valentía y con el propósito de pasar muchos más años junto a sus “hijitos” tomó. 

Pero decía mi abuela, y es verdad, que hay en el mundo un único problema que no se puede resolver y ese es la muerte. Así que solo nos queda agradecer. 

A quienes nos apoyaron desde el primer día, a quienes a mitad del camino prefirieron alejarse porque de ellos también aprendimos. 

Gracias a nuestras tías que nos adoptaron cada una a su modo, a nuestras primas que siempre han sido más bien nuestras hermanas mayores y nos cuidan como tal, a los tíos que a su modo nos han hecho saber lo mucho que nos quieren y apoyan. 

Gracias a las amigas de toda la vida, a los que desde años antes se hicieron familia también y en especial a los hermanos Santamaría que sin tener ninguna obligación se quedaron con nosotros todo el día para hacernos más amena la espera y tranquilizarnos. Gracias a Nano que me abrazó tan fuerte cuando escuché la frase a la que más le temía en mi vida y no dejó que me derrumbara cuando mis piernas no soportaron el peso del mundo, pese a que mi único impulso era el de salir corriendo sin rumbo. 

Gracias a quienes sin pedirles absolutamente nada, llegaron esa noche a esa calle fría para abrazarnos, para hablarnos sin palabras, para acompañarnos en nuestro nuevo camino. 

Gracias a mi equipo de trabajo que con tanta paciencia y cariño me apoyaron y esperaron a que volviera a la rutina en mis propios términos. 

Gracias a quienes con toda la paciencia del mundo aguantaron mis cambios de humor, mi rabia, mi frustración y aún así todavía están a mi lado. 

Gracias a quienes han llegado a nuestras vidas en este año para compartir todo tipo de experiencias con nosotros, a mostrarnos otra parte de la vida, a regalarnos un poquito de su experiencia. 

Gracias a mi mamá que me regaló un hermano pues sabía bien que en la vida hay momentos en los que la única persona del mundo que te puede entender y apoyar es tu hermano y gracias a mi hermano por seguir luchando. 

Gracias a mi mamá por dejarnos en manos de la mejor familia posible, esa que nos ha demostrado que las grandes lecciones de nuestros abuelos siguen vigentes cada día. 

Gracias a ella que siempre fue tan valiente, tan amorosa, tan luchadora. Gracias a mi mamá que nos enseñó que la vida se disfruta y se enfrenta con una enorme sonrisa y que ahora, como me lo recordó alguien hace poco, está en algún lugar maravilloso vigilandonos y celebrando cada uno de nuestros triunfos, sean grandes o pequeños. 

Mi mamá falleció el primer día de su mes favorito y en su honor lo seguimos celebrando, disfrutando. En su honor agradecemos y enfrentamos esta vida. 

Comentarios

  1. Muy bueno el mensaje. Yo también quiero agradecer por la vida de mi hermana y por tantas vivencias compartidas. Por su legado de optimismo frente a las situaciones no tan fáciles y por esos hermosos, luchadores y amoros hijos que han tomado su ejemplo de coraje y valentía.
    Morenita vives en sus corazones y en los de quienes tuvimos la fortuna de estar a tu lado.

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  2. Te quiero y admiro muchísimo Princess bonita!... Gracias a ti por abrir tu corazón en cada blog y compartir de tu luz y de tu amor a tu mamá. Eres igual de valiente y amorosa a la extraordinaria mujer que describes en tus líneas. Dios te bendiga!!!

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