Estar alerta

El pasado 4 de febrero fue el día mundial de la lucha contra el cáncer y fueron muchos los medios que publicaron historias de sobrevivientes a este tipo de enfermedad, las redes se llenaron de mensajes inspiradores y nostálgicos de quienes vieron a sus familiares luchar contra el cáncer y algunos ganar la batalla, otros la perdimos. 

Hace poco más de tres años, mi mamá decidió acudir al médico para hacerse un “chequeo general” ya que durante mucho tiempo no se había tomado exámenes y luego, ya en medio de su tratamiento, confesó que desde ese momento sentía que había algo en su cuerpo que no estaba bien. 

Su iniciativa nos llevó a varios laboratorios, centros de imágenes diagnósticas y consultorios médicos pues tanto ella como los profesionales que la atendieron se tomaron muy en serio el “chequeo general”. En ese momento, todos los exámenes dieron buenos resultados y un único mal menor. Buenas noticias. 

Menos de dos meses después, estábamos en el hospital con el diagnóstico de una posible leucemia que se confirmó una semana después. Dicen los doctores que una detección tan temprana da muy buenas posibilidades de recuperación y con el tiempo confirmamos que simplemente nosotros estuvimos dentro del pequeño margen de excepción. 

El diagnóstico de mi mamá llevó a muchos integrantes de nuestra familia al médico porque, igual que ella, llevaban un buen tiempo sin someterse a ningún examen médico y a mi hermano y a mí nos dejó la obligación de pedir un “chequeo” cada cierto tiempo para asegurarnos de no tener esa herencia. 

A casi nadie le agrada visitar al médico. Las quejas sobre las dificultades para lograr una primera cita y luego para agendar los exámenes y lectura de los mismos son constantes. Además ¿Para qué ir al médico si no hay ningún síntoma visible? 

Sin embargo, por el bien propio más que por alguien más, es mejor acudir a una revisión por lo menos una vez al año, especialmente si en la familia hay antecedentes especiales. Hay enfermedades sin síntomas “visibles”, hay enfermedades que duermen por ahí y simplemente esperan los años o un evento particular para despertar. 


Nosotros estuvimos en el pequeño margen de excepción, pero también hemos visto muchas vidas salvarse porque un médico detectó a tiempo su cáncer u otra enfermedad. 

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