En los zapatos del otro
Un par de años antes de todo esto un gran amigo (que ahora vive completamente sano) me contaba cómo le molesta que la gente se queje de un simple dolor de cabeza, un virus o un problema que realmente puede calificarse como menor.
Y yo, que sufro migrañas desde los 10 años, pensé que lo entendía y le dije que tenía razón y que la gente suele quejarse de cualquier dolencia sin darse cuenta que a su alrededor hay gente que sufre enfermedades o problemas mucho peores.
Pero la enfermedad de mi mamá también me permitió entender que estaba muy lejos de entender realmente su molestia. No está bien menospreciar los sentimientos de los demás y su percepción sobre sus dolencias o problemas, pero ciertamente las ahora llamadas "enfermedades catastróficas" traen una serie de consecuencias físicas para los pacientes y emocionales tanto para quien las sufre como para su entorno que están lejos de poder ser siquiera imaginadas por los demás.
El mundo está lleno de grandes problemas, enfermedades y todo tipo de situaciones violentas que ponen vidas en riesgo a diario, que dejan millones de afectados y que demuestran tanto el lado más cruel de algunos como el más caritativo de otros.
Si a usted le duele lo que pasa con una población en específico, no se quede en su casa hablando de cuánta rabia le da la situación o publicando por redes sociales su mal genio... aproveche que esos problemas y ese sufrimiento tienen solución o una forma de mitigación. Salga de su espacio, busque cómo ayudar y verá que aunque el daño ya está hecho, puede aliviar el dolor de alguien.
Hay muy pocas cosas en la vida más gratificantes que ver cómo su trabajo le cambia la vida para bien a alguien o a una comunidad, ver cómo esa rabia e impotencia convertidas en un proyecto que podría llamarse productivo le está cambiando el futuro a alguien.
Con seguridad, y con mucha suerte, muchas de las personas que nos rodean no van a sufrir una enfermedad catastrófica en su familia y por ende no van a entender esos dolores y esa montaña rusa de emociones así que por favor no digan que lo entienden. Es mejor, como me respondieron hace muy poco tiempo, que "todo va a estar mejor en un tiempo" porque finalmente también estamos construidos de esperanza e ilusiones.
Y yo, que sufro migrañas desde los 10 años, pensé que lo entendía y le dije que tenía razón y que la gente suele quejarse de cualquier dolencia sin darse cuenta que a su alrededor hay gente que sufre enfermedades o problemas mucho peores.
Pero la enfermedad de mi mamá también me permitió entender que estaba muy lejos de entender realmente su molestia. No está bien menospreciar los sentimientos de los demás y su percepción sobre sus dolencias o problemas, pero ciertamente las ahora llamadas "enfermedades catastróficas" traen una serie de consecuencias físicas para los pacientes y emocionales tanto para quien las sufre como para su entorno que están lejos de poder ser siquiera imaginadas por los demás.
El mundo está lleno de grandes problemas, enfermedades y todo tipo de situaciones violentas que ponen vidas en riesgo a diario, que dejan millones de afectados y que demuestran tanto el lado más cruel de algunos como el más caritativo de otros.
Si a usted le duele lo que pasa con una población en específico, no se quede en su casa hablando de cuánta rabia le da la situación o publicando por redes sociales su mal genio... aproveche que esos problemas y ese sufrimiento tienen solución o una forma de mitigación. Salga de su espacio, busque cómo ayudar y verá que aunque el daño ya está hecho, puede aliviar el dolor de alguien.
Hay muy pocas cosas en la vida más gratificantes que ver cómo su trabajo le cambia la vida para bien a alguien o a una comunidad, ver cómo esa rabia e impotencia convertidas en un proyecto que podría llamarse productivo le está cambiando el futuro a alguien.
Con seguridad, y con mucha suerte, muchas de las personas que nos rodean no van a sufrir una enfermedad catastrófica en su familia y por ende no van a entender esos dolores y esa montaña rusa de emociones así que por favor no digan que lo entienden. Es mejor, como me respondieron hace muy poco tiempo, que "todo va a estar mejor en un tiempo" porque finalmente también estamos construidos de esperanza e ilusiones.
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