Cansancio
Mientras mi mamá luchaba contra el cáncer yo terminé mis estudios universitarios, recibí mi diploma como profesional y acepté cuatro empleos tratando de equilibrar mis deseos de estar con ella todo el tiempo posible y trabajar en lo que me gustaba, además de asumir por ella las responsabilidades del hogar.
Cada vez que llamaba a mi tío para contarle de la nueva oferta laboral que había aceptado, él respondía "estoy muy orgulloso de ti, vas como un cohete".
Y dos meses antes de la partida de mi mamá, el cohete se detuvo. Aterricé en el empleo que había soñado desde mis últimos años de colegio y me quedaban horas suficientes para compartir con ella. Estaba en el mejor trabajo, me sentía en mi mejor momento pese a la enfermedad de ella.
Pero con el paso del tiempo noté nuevamente el cansancio de mi cuerpo, su advertencia del agotamiento por asumir las responsabilidades que no imaginé que tendría que tomar, las largas jornadas y mis esfuerzos por evitar que mi mamá me viera preocupada o triste, esos mismos esfuerzos que luego se convirtieron en fuerza para volver a levantarme y pretender por lo menos por unas horas al día que no la extrañaba.
Constantemente mi cuerpo todavía me pide descanso y más horas de sueño, nunca es suficiente descanso. Pero por el contrario, la mente me pide que siga adelante porque quiere ser trabajando, aprendiendo, creciendo.
Me tomó casi cuatro años darme cuenta que el cuerpo no era más que un reflejo de mi verdadero cansancio: me agoté de mi vida pese a lo maravillosa que es.
Me cansé de los esfuerzos para volver a levantarme por completo pese a la compañía constante de mi familia y amigos, pese a que tengo más de lo que soñaba.
Y cuando lo noté, recordé también una canción que me llegó por casualidad meses después de la muerte de mi mamá: "Overcomer". Todavía la escucho cuando me levanto igual de cansada que cuando me fui a la cama.
Ahí hay alguien recordándome que hay otras personas que viven dificultades incluso mucho peores de lo que se puede imaginar, gente que ha tenido dificultades más grandes en la vida y que lograron levantarse como yo lo sigo intentando.
Recordé también a Andreas Flórez con su "Some kind of Miracle", aquel colombo italiano que llegó a mi vida profesional para enseñarme tanto sobre la valentía que pensaba que tenía, para dejarme ver en otros un poquito de lo que nos pasaría después a nosotros.
Y en esa línea me llegaron después "Sí que puedes" y "Tienes que saltar", para recordarme que no solo tengo la energía y la compañía suficiente para salir adelante, sino que la vida te trae nuevos retos cada día y hay que enfrentarlos.
A los pacientes y a sus más cercanos familiares: escuchen mucha música y no se rindan aunque sea su cuerpo el que se los pide.
A los amigos, familiares y demás integrantes de la red de apoyo: nunca nos dejen solos, nunca nos digan que es posible rendirse.
Cada vez que llamaba a mi tío para contarle de la nueva oferta laboral que había aceptado, él respondía "estoy muy orgulloso de ti, vas como un cohete".
Y dos meses antes de la partida de mi mamá, el cohete se detuvo. Aterricé en el empleo que había soñado desde mis últimos años de colegio y me quedaban horas suficientes para compartir con ella. Estaba en el mejor trabajo, me sentía en mi mejor momento pese a la enfermedad de ella.
Pero con el paso del tiempo noté nuevamente el cansancio de mi cuerpo, su advertencia del agotamiento por asumir las responsabilidades que no imaginé que tendría que tomar, las largas jornadas y mis esfuerzos por evitar que mi mamá me viera preocupada o triste, esos mismos esfuerzos que luego se convirtieron en fuerza para volver a levantarme y pretender por lo menos por unas horas al día que no la extrañaba.
Constantemente mi cuerpo todavía me pide descanso y más horas de sueño, nunca es suficiente descanso. Pero por el contrario, la mente me pide que siga adelante porque quiere ser trabajando, aprendiendo, creciendo.
Me tomó casi cuatro años darme cuenta que el cuerpo no era más que un reflejo de mi verdadero cansancio: me agoté de mi vida pese a lo maravillosa que es.
Me cansé de los esfuerzos para volver a levantarme por completo pese a la compañía constante de mi familia y amigos, pese a que tengo más de lo que soñaba.
Y cuando lo noté, recordé también una canción que me llegó por casualidad meses después de la muerte de mi mamá: "Overcomer". Todavía la escucho cuando me levanto igual de cansada que cuando me fui a la cama.
Ahí hay alguien recordándome que hay otras personas que viven dificultades incluso mucho peores de lo que se puede imaginar, gente que ha tenido dificultades más grandes en la vida y que lograron levantarse como yo lo sigo intentando.
Recordé también a Andreas Flórez con su "Some kind of Miracle", aquel colombo italiano que llegó a mi vida profesional para enseñarme tanto sobre la valentía que pensaba que tenía, para dejarme ver en otros un poquito de lo que nos pasaría después a nosotros.
Y en esa línea me llegaron después "Sí que puedes" y "Tienes que saltar", para recordarme que no solo tengo la energía y la compañía suficiente para salir adelante, sino que la vida te trae nuevos retos cada día y hay que enfrentarlos.
A los pacientes y a sus más cercanos familiares: escuchen mucha música y no se rindan aunque sea su cuerpo el que se los pide.
A los amigos, familiares y demás integrantes de la red de apoyo: nunca nos dejen solos, nunca nos digan que es posible rendirse.
Muy bueno el artículo y el consejo. La música reconforta y ayuda en diversas situaciones de la vida
ResponderBorrarGracias Angelita, ahora me volví mega fan de el Kanka jajaja. Amo mucho tu forma tan genial de convertir emociones en letras, gracias.
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