Hicimos lo mejor
El cáncer es una de esas enfermedades cuyo diagnóstico y tratamiento ha evolucionado con el paso del tiempo gracias a pacientes que no lograron contar en su momento con una buena solución, así como a los médicos y científicos que se han dedicado durante décadas a encontrar una respuesta a este y otro tipo de enfermedades "catastróficas".
Y entre más pasa el tiempo, hay más tecnología y más métodos de respuesta para un mejor tratamiento y una tasa más alta de supervivencia al cáncer, aunque sea de esos que dicen que son los más agresivos, los más difíciles, los que más tarde se diagnostican, de los que casi es un milagro sobrevivir.
Con las noticias de nuevos descubrimientos para diagnosticar a tiempo o para llevar a cabo un mejor tratamiento que habría tenido menos efectos secundarios sobre el cuerpo y una tasa más alta de probabilidad de supervivencia, pensamos nuevamente en nuestros familiares.
"Si esa solución hubiera existido antes, si la enfermedad hubiera esperado unos años más" y con esas afirmaciones vuelve la rabia de pensar que se pudo hacer algo mejor, que el mundo está mejorando para este tipo de pacientes y que en un tiempo futuro que ya no existirá a lo mejor la historia habría sido completamente diferente.
Sin embargo la verdad es que no sirve de nada pensar en todo eso. Solo da rabia, vuelve a traer el dolor y no da ninguna solución.
La verdad es que todos hacemos siempre lo que podemos y del mejor modo. No hay otra respuesta. La reacción a la enfermedad es la que cumple las expectativas más altas, la que llega incluso más allá de lo que los límites impuestos por el modelo de salud o por la tecnología disponible permiten.
Cada familia da a su paciente mucho más de lo que pueden esperar, cada familia procura que el tratamiento sea perfecto e incrementa la posibilidad de supervivencia muy seguramente sin saberlo incluso, porque lo último que se pierde es la fe de salir adelante, de llegar un día a pensar en todo es capítulo solo como un recuerdo que dolió en su momento y que fue muy duro.
Pero un momento de la vida que finalmente pasó y cedió su lugar a momentos mucho más felices, mucho más "normales" y que un día no nos harán pensar en lo que pudo hacerse. Porque la verdad es que no pudo hacerse nada más, hicimos lo mejor.
Y entre más pasa el tiempo, hay más tecnología y más métodos de respuesta para un mejor tratamiento y una tasa más alta de supervivencia al cáncer, aunque sea de esos que dicen que son los más agresivos, los más difíciles, los que más tarde se diagnostican, de los que casi es un milagro sobrevivir.
Con las noticias de nuevos descubrimientos para diagnosticar a tiempo o para llevar a cabo un mejor tratamiento que habría tenido menos efectos secundarios sobre el cuerpo y una tasa más alta de probabilidad de supervivencia, pensamos nuevamente en nuestros familiares.
"Si esa solución hubiera existido antes, si la enfermedad hubiera esperado unos años más" y con esas afirmaciones vuelve la rabia de pensar que se pudo hacer algo mejor, que el mundo está mejorando para este tipo de pacientes y que en un tiempo futuro que ya no existirá a lo mejor la historia habría sido completamente diferente.
Sin embargo la verdad es que no sirve de nada pensar en todo eso. Solo da rabia, vuelve a traer el dolor y no da ninguna solución.
La verdad es que todos hacemos siempre lo que podemos y del mejor modo. No hay otra respuesta. La reacción a la enfermedad es la que cumple las expectativas más altas, la que llega incluso más allá de lo que los límites impuestos por el modelo de salud o por la tecnología disponible permiten.
Cada familia da a su paciente mucho más de lo que pueden esperar, cada familia procura que el tratamiento sea perfecto e incrementa la posibilidad de supervivencia muy seguramente sin saberlo incluso, porque lo último que se pierde es la fe de salir adelante, de llegar un día a pensar en todo es capítulo solo como un recuerdo que dolió en su momento y que fue muy duro.
Pero un momento de la vida que finalmente pasó y cedió su lugar a momentos mucho más felices, mucho más "normales" y que un día no nos harán pensar en lo que pudo hacerse. Porque la verdad es que no pudo hacerse nada más, hicimos lo mejor.
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