Sube y baja

Una de las primeras advertencias que los médicos hacen sobre el tratamiento con quimioterapia es que lo más probable es que el paciente experimente cambios de humor e incluso sus gustos pueden cambiar, por el choque que producen los medicamentos en su cuerpo.

La primera lección que aprendimos es que la quimioterapia hace evidentes sus efectos en el cuerpo al tercer día después de la aplicación. Estábamos demasiado felices el primer día al ver a mi mamá como si nada, era como si los medicamentos no hubieran tenido ningún efecto sobre ella hasta que un muy querido amigo me lo advirtió: "sé paciente, prepárate, el efecto viene al tercer día".

Y en efecto, con el paso del tiempo aparecieron algunos de los síntomas comunes como el cansancio y las náuseas. Mi mamá había decidido no hacer caso a las experiencias de otras personas para no predisponerse y simplemente enfrentar el síntoma que fuera llegando y en general su estrategia funcionó muy bien.

Pero ninguno contaba con sus estados de ánimo. Era demasiado fácil pasar de las risas a las lágrimas o el enojo, muchas veces debíamos ser cuidadosos con lo que decíamos porque ella era sensible y podíamos provocar su inconformidad.

La ventaja es que del mismo modo aprendimos a identificar qué podía levantarle el ánimo cada vez. Si no tenía restricciones alimenticias, un pequeño dulce o postre era perfecto porque aunque todo le parecía con demasiada azúcar, todavía le encantaba disfrutar un pequeño chocolate o su postre favorito.

También había momentos en los que su reacción emocional era completamente contraria a lo que se esperaría. Como aquella vez que tuvo hemorragia nasal y lo único que podía hacer era reír, decía que le parecía demasiado graciosa nuestra cara de preocupación y la doctora a su lado intentando detener la sangre. En el fondo, seguramente ella sabía que no era grave y que cinco minutos después estaría perfecta así que se burlaba de nuestra preocupación.

Otros días hablar en su habitación era caminar en suelo mojado. Con cualquier palabra alguien podía reaccionar de manera inesperada porque lo cierto es que nosotros también teníamos altibajos emocionales y de algún modo, todos lográbamos entendernos y sobrevivir un día más al sube y baja.

Comentarios

  1. Gracias Angelita por compartir tus experiencias. Es un aporte importante para comprender este proceso

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