Más buenas noticias

Hace unos días leía la columna de Daniel Coronell que contenía una maravillosa noticia para él y su familia: su hija superó el cáncer y llegaba el momento de la última quimioterapia. 

Son noticias de las más buenas, de las que quisiéramos leer todos los días y de aquellas que cada paciente con cáncer y su familia quisiera recibir. Ese es el día más anhelado desde el diagnóstico. 

La historia del señor Coronell me hizo recordar a todos esos pacientes que vi en el hospital para simples controles, para corroborar que ya habían superado hacía varios meses o años su enfermedad. 

Recuerdo uno en particular. Mi mamá apenas llevaba cerca de dos semanas en el hospital y me pidieron que fuera de su habitación al laboratorio para solicitar los resultados de unos exámenes que minutos más tarde analizaría el especialista. Fui y mientras esperaba, llegó un joven aproximadamente de mi misma edad que saludó con familiaridad a todo el personal médico que se encontraba allí y con alegría les comentó que llegaba a control con su especialista, pues ya cumplía un año libre de leucemia. 

Se veía tan sano, tan feliz, tan lleno de vida que no pude evitar emocionarme por su historia y tan pronto recibí los resultados de mi mamá, corrí a su habitación para entregárselos y contarle lo que acababa de escuchar. Terminé mi relato asegurando “yo sé que va a llegar ese día para nosotros, vas a estar muy bien y solo vas a venir a los controles”. 

Mi mamá, que al igual que nosotros estaba apenas tratando de aceptar y entender el diagnóstico, apenas sonrió y respondió “ojalá”. 

Ojalá todas las familias que sufren la llegada del cáncer puedan recibir un día esa noticia, ojalá todos los pacientes resistieran sus tratamientos y sobrevivieran tan bien como lo hizo la hija de don Coronell. 


Daríamos lo que fuera por tocar esa misma campana que simboliza la victoria sobre la enfermedad y que representa que enfrentamos con éxito una enfermedad a la que por fortuna no todo el mundo se enfrenta y que quedará como lección, como recuerdo, como señales que jamás se deben ignorar. 

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